La ovodonación como parte de tu camino espiritual

No sé si te ha pasado, pero cuando me planteé ir a ovodonación, me pregunté si esto formaba parte de mi camino espiritual. Me sentí insegura. Quizás estábamos yendo muy deprisa. Igual podíamos hacer algo más o todo lo contrario, la clave era soltarlo definitivamente (pero con la esperanza de que pase… entonces tampoco era cerrar capítulo). Me daba rabia ver cómo mi mente, a la que yo pensaba que tenía controlada, volvía a marearme. 

Hasta que volví a conectarme conmigo y decidí dar el paso. Porque todo aquello que me acercara a mi maternidad estaba bien y correcto. Y esto fue un gran paso. Me dí cuenta que hasta ahora no había aceptado que mis ovocitos no conseguían alcanzar esa calidad necesaria, pese a tantos esfuerzos y que estaba muy bien dejarme ayudar por otra mujer.

El bebé se crea en ti y por ti. Tú le alimentas, le cuidas y le activas su información cromosómica. Por ello el mismo embrión nunca genera el mismo bebé en dos mujeres diferentes. Y eso me parece maravilloso.

Y sé que estamos constantemente diciendo: “se parece a…”, “esto lo tiene de…” y te da miedo pensar, qué va a pasar, pero sabes qué? que sí se va a parecer a tí, a vosotros, porque sois su entorno inmediato. Y si no se parece, ¿le hace eso menos hijo tuyo? ¿le vas a querer menos por ello? el amor no entiende de pareceres, entiende de corazones abiertos que dejan fluir esta energía maravillosa.

Y para terminar: lo que opinen los demás NO importa. Deja de permitir que las personas decidan en tu vida. Es TUYA. es tu BEBÉ.